Aunque la sangre o uno de sus componentes pueden transfundirse, cada componente sirve para muchas funciones:

Glóbulos rojos: Transportan el oxígeno a los tejidos del cuerpo y se utilizan normalmente en el tratamiento de la anemia.

Plaquetas: Ayudan a la sangre a coagularse y se utilizan en el tratamiento de la leucemia y otras formas de cáncer.

Glóbulos blancos: Ayudan a combatir las infecciones y ayudan en el proceso inmune.

Plasma: Parte líquida y acuosa de la sangre en la que están suspendidos los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. El plasma es necesario para transportar las diversas partes de la sangre a través del torrente sanguíneo. El plasma tiene muchas funciones, incluyendo las siguientes:

  • Ayuda a mantener la tensión arterial.
  • Proporciona proteínas para la coagulación de la sangre.
  • Equilibra los niveles de sodio y potasio.

Crioprecipitado AHF: Una parte del plasma que contiene los factores de coagulación que ayudan a controlar las hemorragias.

Los concentrados de albúmina, de inmunoglobulinas y del factor de coagulación también se pueden ser separados y procesados para las transfusiones.